Benedicto XVI activó en Internet, a través de una tableta, el cuadro general eléctrico del abeto artificial ubicado en Gubbio, a 220 kilómetros al norte de Roma.
La víctima explicó al periódico que sufrió abusos durante un periodo de diez años, pero indicó que no lo había denunciado hasta ahora porque había firmado una cláusula de confidencialidad.