Ya cuenta oficialmente con la mayor figura jurídica de protección del patrimonio histórico español: bien de interés cultural (BIC). Los técnicos aseguran que todavía quedan algunos restos por descubrir
La declaración como BIC contribuiría a sensibilizar a la sociedad sobre los beneficios del juego infantil y aumentaría el tiempo que los padres destinan a jugar con sus hijos, dicen los fabricantes