Una obligada vuelta al pasado
Dos ancianos de A Figueira viven prácticamente aislados desde hace tres semanas, cuando se les averió el teléfono Hace unos quince años todavía tenían que cenar bajo la luz de las velas. Poco a poco el progreso fue llegando a su vivienda, ubicada en el lugar boirense de A Figueira. Primero fue la luz y después el teléfono. Pero, desde hace tres semanas, el aparato que Ignacio Tubío y Aurelia González utilizaban para comunicarse con sus familiares permanece estropeado. Los ancianos, de 80 y 79 años, respectivamente, están casi aislados. Las numerosas llamadas realizadas por sus allegados a Telefónica para que procediera a arreglar el aparato han sido inútiles y, hasta la fecha, ningún operario de esta empresa se ha asomado por su domicilio.