Según el auto de citación, el vicepresidente argentino está acusado de comprar una imprenta de billetes en el 2010 mientras era ministro de Economía aprovechando así su condición de funcionario público
Lo que empezó como una broma de lo más inocente se ha convertido en un monstruoso efecto dominó, este reto ha conseguido dar un salto y ya ha salpicado a gente que se encuentra en países como Alemania o Argentina