Después de dos años favorables, las cifras de 2009 devuelven a España a la media «del último quinquenio», según el subdirector general de Política Forestal.
No es un chiste. El clima gallego estival se acerca al estado óptimo, al que los expertos llaman nivel de confort: temperaturas suaves, en torno a 25 grados, y bajos índices de humedad. Lo de julio no habría sido más que un extremo. Queda el otro