La Pontevedra del Café Moderno
La restauración del edificio tiende un puente entre la República y la Constitución del 78 Desde su fundación (1903) hasta su ocaso (década de los cuarenta) y cierre definitivo (1973), la Boa Vila y el Moderno vivieron historias paralelas. Durante el primer tercio del siglo, mientras el Moderno acogía en su salón grande el nuevo arte del cine y en su salón pequeño a intelectuales y artistas, la ciudad contemplaba la descomposición del sistema caciquil de la Restauración, la movilización política y sindical de la ciudadanía y el ascenso de nuevas ideologías: republicanas, socialistas y galleguistas. A partir de 1936 tanto el café como la vida urbana regresaron, por el túnel del tiempo del militarismo, a los cuarteles de invierno de la reacción. La ciudad sobrevivió pero el café no pudo. Después de unas décadas de vida vegetativa terminó cerrando sus puertas. Hoy se vuelven a abrir, como si se hubiera tendido un puente entre la República y la Constitución de 1978.
FORTES BOUZÁN