SUBINDO MONTAÑAS e cruzando vales, o verde e o azul de Galicia alegran a ollada do entregado peregrino que ata pode soñar con ver as catro provincias sen moverse do sitio
«Nosotros estábamos tranquilos, nos imaginamos que sería producto del calor de estos días, pero siempre te queda la duda. Respetamos y compartimos el protocolo seguido por el Concello, claro», señalan
EL VERDADERO PARAÍSO es la tranquilidad. Nos vamos de Barbanza al banco más bonito de la Ribeira Sacra, al milagro de O Bolo o a la Baixa Limia. Estas joyas deslumbran aunque no salga el sol