Casi medio centenar de personas tuvieron que ser ingresadas en once centros médicos de la capital Jesús Sánchez Martínez, de 35 años, el conductor del autobús al que afectó de lleno la explosión del coche bomba contra el juez del Tribunal Supremo José Francisco Querol, se debate entre la vida y la muerte en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, después de que ayer se le extrajera parte del lóbulo frontal izquierdo del cerebro. Otros doce de los 66 heridos por el atentado permanecen hospitalizados en siete hospitales madrileños _entre ellos la niña C.M.L.G, de once años, con una fractura abierta de tibia de pronóstico grave_ si bien la vida de estas personas no corre peligro.
REDACCIÓN