El presidente honorífico de la Fundación San Rosendo se ordenó sacerdote después de estudiar Teología y fue durante años el responsable de Cáritas en Ourense
Esta mujer de Pontevedra, de 74 años, simboliza la resistencia de su generación. Cuidó a su madre, suegros y marido y ahora vive sola y vuelve a sonreír: «¡No paro, hasta compré una motosierra!», dice