Subraya la importancia de continuar trabajando «a favor del reconocimiento de la dignidad de la vida de cada persona y en la construcción del bien común»
El arzobispo Francisco José Prieto afirma que «la Iglesia no puede permanecer callada ante el dolor de la explotación y la trata. Su palabra y su acción deben ser siempre un grito contra la injusticia»