Santa Rita volvió a ser posible
Funcionarios municipales de Barbanza, Muros y Noia honraron a su patrona con la celebración de almuerzos de confraternidad Cuenta la leyenda que cuando Santa Rita murió olía a rosas. Por eso, el día de su onomástica los fieles adornan con estas flores, previamente bendecidas, la imagen de quien se considera abogada de las causas imposibles. En la parroquia de Palmeira, cumplieron con la tradición. Numerosas personas acudieron a las misas que se oficiaron en la iglesia desde primera hora de la mañana. Por su parte, los funcionarios de la zona barbanzana honraron a su patrona con diversos almuerzos de confraternidad en los que no faltó el buen humor. Los muradanos eligieron como punto de encuentro un catamarán.
A. HEVIA / J. M. S.