La reforma de una casa para local social llevó a la asociación de Montes a colocar en el medio del pueblo construcciones religiosas Vuelve la polémica a Cenlle. Y tiene nuevamente al cura-parróco como protagonista. Primero fue la construcción de un panteón cuya obra fue parada por Patrimonio. Ahora retablos centenarios sin catalogar se almacenan en medio del pueblo sin que nadie sepa qué hacer con ellos. Algunos vecinos han retirado parte de los retablos para guardarlos en los garajes, mientras el cura, Antonio González Losada se «lava las manos». Eso indica que quien coge los retablos «no se los lleva, los roba». Todo comenzaba cuando la asociación arregló una casa llamada Escanzania que pertenecía a la hermandad de la parroquia.
MARTA RODRÍGUEZ