Carmen, Adrián, Gonzalo y Ana, desde Pontevedra, explican que, por encima de cualquier cosa, su preocupación es cómo harán para independizarse. Opositan huyendo de la «precariedad» y solo tienen una palabra en la mente: «Estabilidad»
La calidad del agua fue tachada de excelente en todas, excepto en la de A Carixa, en el municipio de Vila de Cruces que se quedó con el calificativo de «boa»