Amancio Landín trató de poner orden en las rías, pero no frenó el naufragio de la pesca gallega en alta mar Cuando se hizo biólogo, Amancio Landín a punto estuvo de convertirse en un experto en la alimentación de las aves de presa ibéricas. Pero abandonó todo, la tesis y el doctorado, para trabajar por el marisqueo en Galicia. Ahí empezó su auténtica pasión y el camino que lo aupó en los últimos cuatro años a su «reinado» en la Consellería de Pesca. Ahora bien, ya avisó un político norteamericano que «una corona no cura el dolor de cabeza». El paso de Landín por el departamento de Pesca concluyó el pasado día 20, al ser relevado en el cargo por López Veiga. El ex-conselleiro pasó entonces a dirigir el Centro Tecnológico del Mar.