La ex rehén de la guerrilla ha asegurado que había momentos en que los captores los sometían a malos tratos, pero que pese a todo intentó «vivir con dignidad».
Junto a sus hijos, Mélanie y Lorenzo Delloye, llegaron su primer marido, Fabrice Delloye, su hermana Astrid, el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner, y un equipo médico enviado por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.