La pérdida de los equipos informáticos causó preocupación porque se presume que en ellos hay información sobre los vínculos entre los cabecillas de las guerrilas y numerosos políticos colombianos.
En el escondite de la guerrilla fueron halladas 8.000 minas antipersona, otras 25 del tipo «sombrero chino», dos toneladas de explosivos y varias granadas de mano.