El último fallecido es un motorista que circulaba por la Autovía del Cantábrico. Los otros dos accidentes ocurrieron al salirse ambos vehículos de la carretera y chocaron, uno contra un árbol y otro contra un poste de tendido eléctrico.
El escritor ensalza el barrio de San Roque, aunque lamenta que en los últimos treinta años, como en gran parte de la ciudad, «é como se Atila chegara e arrasara con todo»