En los colegios de la Costa da Morte comparten aulas niños de la zona con otros de diversos países y culturas Los niños suelen pecar de sinceridad. Una virtud o defecto, según cada cual, que les permite ver el mundo muchas veces desde un prisma lejano al de los prejuicios y que hace más fácil la convivencia con personas llegadas de otras latitudes. En los colegios de la Costa da Morte se han matriculado en los últimos años numerosos alumnos que son hijos de inmigrantes, principalmente argentinos y uruguayos, aunque también hay de otras nacionalidades sudamericanas y algún magrebí. La convivencia en las escuelas va como la seda, lejos de la polémica que se ha suscitado en Madrid en la última semana por culpa del «hiyab».
REDACCIÓN