La espera media es de 44 minutos, dieciséis menos que hace cinco años, pero la mortalidad sigue en el 20% Desde que un paciente sufre un infarto de miocardio
hasta que llega a la puerta de un hospital gallego
tarda una media de 44 minutos, demora que, en 1996,
era de una hora. Este recorte representa una mejora
considerable, pero aún se está lejos de alcanzar los 30
minutos, período considerado óptimo, y la tasa de mortalidad antes de ingresar sigue en el 20%. Diez hospitales de Ourense, Vigo, Lugo, Ferrol y A Coruña colaboran para mejorar las cosas, pero piden más medios y coordinación.
JOEL GÓMEZ