29 may 2000
Las empresas no quieren instalar el cable subterráneo en las nuevas obras
El problema radica esencialmente en el casco histórico, en donde un proyecto global costaría 8.000 millones El Ayuntamiento de Santiago encuentra serios problemas para que las empresas canalicen los servicios por el subsuelo de la ciudad histórica. «As empresas son moi reacias a meter os cables por debaixo», dice el alcalde. Los costes tienen la culpa. Según el regidor, subterraneizar los cables en el ámbito del casco histórico representa unos 8.000 millones de pesetas (360 millones de euros). El grupo popular afirma que hay un problema de negociación con las empresas, que debe resolverse con «diálogo».