El joven se comportaba de forma extraña desde que contactó con un experto en ciencias ocultas de Vigo La autopsia de Aurora Esmerode, la mujer a quien acuchilló su hijo en Nigrán, hace pensar que éste trató de decapitarla. El cuerpo presentaba profundos y múltiples cortes en el cuello, causados con un cuchillo de cocina. Según algunos familiares, Íñigo Álvarez «estaba muy raro» desde hacía un mes. «Veía todo el día la televisión y se reía solo», aseguran. El presunto parricida escribía poesía metafísica y, hace un año, entabló amistad con un hombre de Vigo, de unos 40 años, experto en ocultismo y filosofía.
E. VÁZQUEZ PITA