En los años noventa, el saldo negativo de Galicia fue de 83.614 habitantes, equivalentes a la población de Ferrol En la segunda mitad de los años ochenta se encendió la luz de alarma. Las defunciones habían superado por vez primera al número de nacimientos. A mediados de los años setenta había sonado el primer aviso cuando la provincia de Lugo presentó el primer registro negativo. La provincia de Ourense comenzó su declinar natural en 1980, pero en ese momento A Coruña y Pontevedra presentaban cifras positivas que sobrepasaban las carencias de las interiores. Sin embargo, ya en en el año 1988 la provincia de A Coruña entró en valores negativos, inclinando el saldo total de Galicia. La de Pontevedra se incorporaría a la suma negativa en 1994 y, desde entonces, en todas las defunciones superan a los nacimientos.