Una familia boirense se dedica desde hace trece años a la comercialización de lombrices para cebo Los efectos del temporal han dejado una huella imborrable sobre los trabajadores de carnaza para cebo, un negocio que aunque no siempre reporta sabrosos beneficios, es el medio de vida de algunos habitantes de la comarca. Es el caso de una familia de Boiro que, desde hace más de trece años, vive dedicada a la extracción del gusano arenoso, aunque que en la actualidad, esta lombriz de mar no goza de su mejor momento. Y es que la escasa salinidad que tienen las aguas de la ría se está llevando por delante a estos poliquetos que acostumbran a vivir a unos veinte centímetros de profundidad.
M. LÁZARO