Santiago de un vistazo
Muchas excursiones visitan la ciudad en menos de tres horas y se marchan incluso antes de haber comido La rapidez parece ser el reclamo de muchas de las excursiones que llegan a la ciudad. Hay grupos que se bajan del autobús a las diez y media o a las once, sus guías los acompañan al Obradoiro y «a las dos, de regreso». Muchos ni siquiera comen en Santiago. La tarjeta «Compostela 48 horas», presentada ayer, aspira a paliar en parte este problema. Porque el primer paso para que los visitantes aprovechen mejor sus dos días de estancia en la ciudad es que efectivamente se queden esas dos jornadas. ¿Qué se puede ver en tres horas? Ciertamente poco, pero por supuesto (y por fortuna) no todas las excursiones realizan ese «sprint».
M. S. P.