Los militantes de RSF desplegaron delante del Museo Olímpico una bandera gigante con los aros olímpicos formados por esposas, para denunciar la falta de libertad de expresión en el gigante asiático.
La confesión de la atleta y el previsible cambio en el escalafón de las tres pruebas individuales en las que obtuvo medalla en los Juegos de Sydney 2000 tendrá consecuencias inesperadas.