Los inspectores de la Xunta descubrieron que la nueva cooperativa que debía operar en la aldea ourensana de Quintela de Leirado estaba ubicada en una casa familiar cerrada, vacía y sin actividad y que los socios teletrabajan desde Vigo, donde residían
La Consellería de Emprego les exigió reintegrar la subvención porque, tras cobrar la ayuda, su actividad fue «residual»; ellos alegan que se frustró un proyecto artístico con el Ayuntamiento de Pontevedra