«¡Por mi culpa!» es, de momento, el canto de cisne de la artista que abrazó a Frida Kahlo, que llevaba pistola a la cintura, que agotó la última gota en las cantinas y que supo volver de los infiernos para cumplir un sueño más.
La hembra de tortuga laúd que murió atrapada en unas nasas frente a Udra era un ejemplar marcado para estudiar su proceso migratorio desde las playas americanas