El Kepler-37b, en cuyo descubrimiento participaron científicos españoles, tiene un tamaño entre la Luna y Mercurio, es rocoso, de alta densidad y sin atmósfera ni agua
Con sede en el Instituto de Investigaciones Marinas de Bouzas, albergará muestras de los parásitos presentes una decena de especies de los océanos Atlántico y Pacífico