Una investigación del CSIC demuestra cómo los asentamientos humanos también pueden favorecer el fortalecimiento, diversificación y expansión de determinadas especies.
La secuenciación del ADN mitocondrial -procedente de la línea materna- se realizó a partir de los restos de doce individuos neandertales hallados en la cueva asturiana de El Sidrón.