El restaurador francés curó de «lepra» y devolvió su «secreto» al armonio de la parroquia compostelana «Habla con franqueza, es un poco rústico, fuerte y robusto». No es la definición del carácter de ninguna persona sino del órgano de San Miguel dos Agros que, al menos para su restaurador, el francés Frederic Desmottes, parece tener alma. Desmottes, una autoridad en la materia, empezó en 1980 la carrera de organero en Francia. Con su hermamo y cuatro amigos montó en Cuenca un taller que ya restauró en toda España veinte instrumentos antiguos. En restaurar el órgano de San Miguel y reconstruir 200 de sus 500 tubos, muchos de los cuales ya padecían la «lepra», empleó él y su equipo 1.200 horas de trabajo.
M. BECEIRO SANTIAGO