El escritor leonés rejuvenece la magna obra de Cervantes traduciéndola al castellano actual, lo que no significa, advierte, que pretenda sustituir la novela verdadera sino que trata de ofrecer una herramienta para que el lector pueda finalmente acceder al texto original, que, sostiene, está escrito en un idioma que hoy solo entienden los eruditos cabalmente y, con mucho esfuerzo, personas de una determinada formación
Héctor J. Porto