El régimen chino señaló ayer que la intención del Dalái Lama, líder espiritual tibetano en el exilio, de reencarnarse fuera del territorio chino y sin su consentimiento constituye un delito.
Las fuerzas de seguridad llegaron incluso a rodear con alambradas el monasterio de Kirti, uno de los más importantes para el budismo tibetano, impidiendo la entrada y salida del recinto.