Fue arrestado ayer por la Policía Metropolitana dentro de la investigación de los pinchazos telefónicos que practicaba ese rotativo y que provocó su cierre definitivo el pasado mes.
Por segundo día consecutivo, Cameron ha presidido en Downing Street una reunión de su gabinete de crisis para evaluar la respuesta a la ola de violencia callejera.
Hasta 16.000 agentes custodiaron la capital británica frente a los alborotadores, que también realizaron saqueos y desmanes en ciudades como Manchester, Salford, Wolverhampton, Nottingham, Leicester y Birmingham.
El primer ministro británico aseguró hoy que se hará «todo lo necesario» para restaurar el orden en Londres y otras ciudades británicas donde se ha extendido la ola de violencia.
La noche sabatina de revuelta, iniciada en una protesta por la muerte de un hombre negro de un disparo de la policía, se saldó con 48 heridos, saqueo de comercios y coches y edificios quemados
Un portavoz de Downing Street asegura que «no hay ninguna justificación para las agresiones que sufrieron la policía y la población, ni para los daños materiales ocasionados».