Los europeos relacionan las buenas perspectivas auspiciadas por EE UU con su necesidad de un refuerzo moral tras el 11-S Todo depende del cristal con que se mire. También en el Foro Económico Mundial. Si el mensaje generalizado rebosa optimismo -los tiempos de expansión o crecimiento ya han regresado, se asegura-, el grado de los pronósticos esperanzadores es, sin embargo, muy diverso. Tanto que en algunos casos da la impresión que lo que los líderes mundiales ven todavía la botella medio vacía. El periódico «The New York Times» separaba ayer en dos equipos las posturas registradas en cuatro días de reuniones. El primero, con camisola casi exclusivamente americana, abandera un futuro rosa. El segundo, el resto del mundo, aún ve nubarrones y borrascas.
JAIME MEILÁN Corresponsal