El ministro de Fomento explica que el Ejecutivo prefiere «abordar la situación de raíz» y no aplicar soluciones «parciales» que solo servirían para ganar tiempo «a costa de prolongar las dificultades durante décadas».
El país vecino está en el punto de mira dada la desconfianza que impera sobre su elevado déficit público y la posibilidad de que no pueda cumplir con sus obligaciones financieras
El Ejecutivo luso insiste en que no se plantea recurrir a la ayuda externa y que, a nivel macroeconómico, el país presenta datos que no le hacen merecedor de la desconfianza de los mercados.