El Barcelona quiere su tercera Copa del Rey consecutiva para despedir a Luis Enrique, ante un Alavés que sueña con la machada y conquistar el primer título de su historia.
El conjunto vitoriano goleó a un Celta (3-1) desanimado y con la moral baja. La entrada de Aspas en el segundo tiempo sirvió para recortar distancias (de penalti) y darle vida a los celestes