Todos los sondeos apuntan a que el bloque de derecha del primer ministro liberal, Anders Fogh Rasmussen, repetirá los triunfos logrados en 2001 y 2005.
Su gol frente a Dinamarca puede valer una clasificación, pero no le garantiza seguir vistiendo la camiseta roja, algo que asume y frente a lo que poco puede hacer