CARLOS LAMAS
El ritmo estival condiciona el calendario de descanso de los diferentes gremios profesionales Aunque la temporada estival, y principalmente el mes de agosto, se asocia a vacaciones, dicen que las excepciones confirman la regla. Profesionales como los hosteleros o los pintores sobreviven estos días a un aumento considerable de trabajo. Existen incluso oficios -como los heladeros ambulantes- que perduran mientras acompañe la meteorología, o los turistas. Ellos hacen su particular y atareado agosto mientras el común de los «currantes» se tira al sol, se cansa en fiestas y conciertos, frecuenta locales y colabora, con su ocio, a acelerar el ritmo de trabajo de los demás. Son la cara y la cruz del verano.
MARÍA NIETO
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ALMA ESCUDERO