Margarita Salas, bióloga molecular y presidenta del Instituto de España El Ronaldo de la ciencia española es una mujer. El currículum de Margarita Salas impresiona, pero nadie le pide autógrafos. Desde 1995 preside el Instituto de España, que agrupa a todas las reales academias, empeñada en convencer a la sociedad de que la ciencia es cultura y que se debe doblar la inversión en investigación. Lo intenta con pasión, la misma que pone en el laboratorio. «Un científico debe emocionarse. Es lo más parecido que hay a ser artista, pero sin llegar a ello», afirma esta discípula de Severo Ochoa a la que sólo le falta un premio en su brillante carrera: el Príncipe de Asturias, que la haría profeta en su tierra.
FRANCISCO DOMENECH