Si piensas, no conduzcas
Un estudio revela que ir enfrascado en los pensamientos es un peligro para la conducción En verano, la atención se relaja y las distracciones son culpables de uno de cada tres accidentes Pensar al volante es una temeridad. Hacer mentalmente la lista de la compra mientras se conduce rumbo a la playa o repasar la agenda del día puede convertirse en el pasaporte al cementerio. Hacer gimnasia con las neuronas puede distraer tanto o más la conducción que otras prácticas ya conocidas por sus riesgos como hablar por el teléfono móvil o sintonizar el radiocasete. Al menos es lo que se desprende de una investigación realizada por la Dirección General de Tráfico (DGT) y la Universidad Complutense de Madrid publicada estos días en la revista Tráfico.
J. C. ORTIZ