La naturaleza gráfica de algunas de esas imágenes puede explicar los intentos de Obama de impedir la publicación de alrededor de dos mil fotografías de cárceles de Irak y Afganistán pese a una promesa anterior en sentido contrario.
«Por dolorosas que fuesen las acciones contra el pueblo de Estados Unidos el 11 de Septiembre de 2001, que todo el mundo condenó con energía, la tortura es un acto cobarde y vergonzoso que no puede ser jamás justificado», escribió Castro.
Un grupo de legisladores republicanos remitió una carta al alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, en la que reclamaban la retirada inmediata de esa estatua.