Feijoo parece dispuesto a jugárselo todo a un discurso de unidad nacional, incluso limando aristas al galleguismo. Y, si es necesario, plantándose ante Rajoy cuando llegue la hora de pactar con Artur Mas.
Los intentos de consolidar en Galicia un partido capaz de obtener una alta renta política con modesta inversión han sido catastróficos, pero la vía no está todavía cerrada