En la penúltima sesión de control al Gobierno, Zapatero reconoció que el cumplimiento de la previsión de crecimiento del 1,3 % para el conjunto del año dependerá de cómo evolucionen las tensiones financieras.
La intención de Rubalcaba es que en su programa electoral figure la aprobación de un nuevo impuesto acomodado a lo que cree que debe de ser de forma definitiva.