Mariño llamó al Olivo para apuntarse como practicante, pero se convirtió en su entrenador y tres lustros después, de su mano, el club se ha erigido en una referencia de la esgrima
Los españoles en esto de los besos somos una cultura intermedia, y los gallegos, un poco escasos en mi opinión. Damos besos al vernos y despedirnos, pero solo cuando nos vamos por un tiempo