Sócrates admite que el agravamiento de la crisis financiera se ha vuelto una «amenaza para la economía del país» y culpa a la oposición por rechazar su plan de ajuste.
Alemania ha logrado introducir un cambio para ampliar a cinco años el plazo para poner el dinero en metálico, aunque con la salvedad de que los «países se comprometen a acelerar» las aportaciones, «en la improbable posibilidad de que sea necesario».