El Barça, que acudió a Atenas pensando exclusivamente en no encajar ningún gol y en resolver la eliminatoria en el partido de vuelta en el Camp Nou, perdió ante el Panathinaikos por un penalti inexistente y el martes deberá sufrir en su estadio para evitar un sonoro fracaso. El equipo azulgrana fue un conjunto conformista, temeroso, especulador y con muchas dudas en el primer tiempo, y cuando mejor jugaba en la segunda parte se encontró con un gol de los griegos que ha complicado inesperadamente su pase a semifinales de la Copa de Europa.
COLPISA