La escuela taller de Asfedro enseñará un oficio a 36 jóvenes y reconciliará a la entidad con Doniños
Los aprendices restaurarán fuentes públicas situadas en la parroquia, donde también se ubica la sede del nuevo centro inaugurado ayer Un puñado de jóvenes se ha escapado de las estadísticas del desempleo para hacerse un hueco en la escuela taller de Asfedro, inaugurada ayer. Son gente como Rubén, que desde que dejó la escuela sólo consiguió un breve empleo en la economía sumergida, o Vanesa, que fue paciente de Asfedro y ahora, ya curada, espera aprender el oficio de albañil. O José Ramón, cuya experiencia laboral se reduce a «unos meses» en una empresa auxiliar de Astano. Y así hasta contar 33 chicos y tres muchachas. Es, además, una escuela llena de simbolismos, porque tendrá su sede en Doniños, la parroquia que un día se enfrentó a Asfedro.
EVA DÍAZ