El Ejército niega que los cautivos hayan sufrido daños, pese a las noticias que hablan de decenas de muertos El presidente de Filipinas, Joseph Estrada, decidió ayer abandonar las negociaciones con el grupo musulmán Abu Sayyaf y ordenó una gran operación militar para rescatar a los diecinueve rehenes, entre ellos seis extranjeros, que siguen en manos de los separatistas en la isla de Jolo. El balance de la ofensiva, en la que participan barcos, aviones y tropas, era incierto, dado el bloqueo informativo. El Ejército asegura que los cautivos se encuentran bien. Según los civiles desplazados, el asalto ha causado decenas de muertos y heridos. Entre los fallecidos estaría el rehén estadounidense y entre los desaparecidos dos franceses.
AGENCIAS