La escultura, de 12 centímetros de alto e igual de ancho, representa a un «Perro de Bo» y los primeros análisis detallan que se trata de la tapa de un incensario o un candelero.
Pese a que los grupos ecologistas denuncian desde hace años esta práctica, las autoridades filipinas no habían dado la alarma hasta que hace unas semanas fueron incautados dos cargamentos que contenían 21.000 piezas de coral negro y 161 tortugas en peligro de extinción.