La entidad gallega está ultimando un plan orgánico de capitalización interna que permitirá reducir entre 650 y 1.000 millones de euros los requerimientos de capital principal.
La caja gallega seguirá como proyecto «individualizado y en solitario», lo que implica apostar por que sus órganos de decisión continúen en Galicia y que la mayoría del capital sea gallego.
Guillerme Vázquez insistió en recurrir el decreto ante el Tribunal Constitucional, en un nuevo modelo de gestión vinculado a la economía productiva y en la «necesidad de que la Xunta valore la movilización de fondos públicos para conseguir al menos el control gallego de la entidad resultante».
Para los socialistas el futuro de Novacaixagalicia está garantizado por el Banco de España, porque va a aportar 2.622 millones de euros para proporcionar el «máximo de solvencia» a los impositores y ciudadanos en liquidez.